La depresión posparto es más frecuente que la diabetes gestacional o la preeclampsia, y afecta a una de cada seis mujeres que dan a luz.
Se caracteriza por una tristeza persistente o por la pérdida de interés en lo que antes se disfrutaba, durante al menos dos semanas. Puede venir con pérdida de energía, cambios en el apetito o el sueño, dificultad para concentrarse, culpa o desesperanza. También puede verse como ansiedad, irritabilidad o falta de conexión con el bebé, lo que aumenta las dudas sobre la propia capacidad de cuidar.
Tiene tratamiento, en psicoterapia individual o grupal. Sin tratamiento puede durar meses o años. Algunas cosas que ayudan:
- Hablar de lo que sentís con personas cercanas y pedir ayuda para descansar.
- Mantener el contacto con familiares y amigos.
- Salir al aire libre cuando puedas; un paseo con tu bebé es bueno para los dos.
- Buscar espacios para hablar con otras madres.
- Consultar con un profesional para encontrar el tratamiento adecuado.